El load balancing es una técnica mediante la cual el tráfico de red o las cargas de trabajo se distribuyen entre múltiples sistemas, servidores o conexiones. El objetivo es mejorar el rendimiento, evitar la sobrecarga y aumentar la disponibilidad de los servicios.
En un mundo donde los sistemas dependen cada vez más de una conectividad constante, el load balancing desempeña un papel clave. Especialmente en entornos IoT y en la nube, es esencial distribuir el tráfico de manera eficiente.